21 de junio de 2016

La hoguera. Cuento prohibido



                                                                             
Compartir la cobra


La noche de San Juan mola. Tengo la costumbre de ir a la hoguera que se enciende en mi barrio, y después de saltar las brasas unas cuantas veces, pedir los deseos para el año y todas esas cosas de los papelitos quemados y demás mandangas, voy a la caza.


Lo primero que hago es echar un vistazo para estudiar las posibilidades porque, sinceramente, soy guapa y puedo elegir, para qué andarse con medias tintas, ¿no os parece? Cuando me miro en el espejo, no puedo evitar acercarme y besar mi propia imagen. Con la punta de la lengua mojo mis labios abultados mientras me atuso el pelo. Me gusta llevarlo en plan leona, incluso es de un color parecido al pelaje de esos animales. Para terminar, con las manos abiertas recorro mi anatomía de arriba abajo, como si quisiera estirar arrugas imaginarias en mi ropa superceñida. Chus, me digo en voz alta, eres un pibón. Y es que con mover un dedo tengo lamiéndome los pies al tío que yo quiera. 

Suelo prepararme para el evento a conciencia, me perfumo por todos los lados, elijo lencería chula..., bueno, el año pasado hice una excepción y no me puse  nada debajo del vestido, pero no me sentí muy cómoda saltando la hoguera. Al hacerlo, tenía la impresión de que los pocos pelos que tengo en el chirri se me iban a incendiar, así que no creo que vuelva a repetir la experiencia.

Casi siempre salgo con mi amiga Lena. Nos llevamos muy bien y tenemos los mismos gustos. Además, desde hace unos años siempre compartimos presa.
La primera vez que jugamos juntas en serio fue durante la tarde de las hogueras del año 2011. 
Hacía calor y la ropa se pegaba al cuerpo como un traje de neopreno. Como aún faltaban unas horas para que comenzase la celebración de la noche de San Juan, decidimos ir a nadar a la piscina climatizada. Después de hacernos un montón de largos, como de costumbre, nos metimos en la misma ducha. Apenas cabíamos en el cubículo, pero ese detalle era parte del encanto de estar en pelotas al lado de mi amiga.

                                                     
Refrescándose
       

Lena tiene unas tetas gordas y redondas que caen hacia abajo y luego ascienden un poco como si el pezón tirase de ellas para arriba, al contrario que las mías, que son dos pirámides pequeñas y puntiagudas. 
A mi amiga le gusta restregarme sus balones por la espalda mientras me enjabona el pelo, utiliza una buena cantidad de champú para que se forme mucha espuma y estemos resbaladizas como peces recién sacados del agua. Mientras el chorro cae sobre nuestras cabezas, nos ayudamos a lavarnos la una a la otra. Lena tiene unas manos muy suaves y unos deditos que parecen mágicos. Nos entretenemos un buen rato. A veces, cuando abandonamos la cabina de la ducha, alguna mujer nos mira con cara de desaprobación. No sé si sabréis cómo son esas caras..., pero dan muy mal rollo. Aunque la mayoría lo hace con una sonrisilla de tontainas que... En realidad nos importa una mierda lo que piensen, cada uno que se ocupe de lo suyo.

Aquel día, la batalla campal de la ducha había sido extenuante. Metidas entre esas cuatro paredes, alicatadas de azulejos naranjas hasta el techo, parecíamos contorsionistas. Después de la sesión de jabón, Lena no se conformó con las prácticas habituales. Me empujó contra una esquina y, como pudo, se agachó entre mis piernas. Empezó a juguetear con los dedos, como había hecho un rato antes estando de pie, solo que ahora miraba mi sexo a la vez que su mano lo palpaba como si estuviese haciendo un experimento
importantísimo, o manejando con precisión el mecanismo de una bomba.

El agua resbalaba por mi cuerpo y se encontraba con el dique de la palma de su mano que lo detenía un breve instante en mi entrepierna.
En aquel minúsculo espacio solo se escuchaban nuestras respiraciones contenidas, cuando Lena dijo:
-Tengo sed.

Observe idiotizada como mi amiga se acercaba a mi coño y bebía del chorro discontinuo que caía entre mis labios, que después de tanta manipulación estaban muuuuuy abultados. La punta de su lengua, roja como un pirulí de fresa, se fue acercando lentamente. El primer contacto fue parecido a una descarga electrica. Un gemido, demasiado alto, escapó de mi boca entreabierta.

Contemplar lo que mi amiga me hacía despertó en mi un deseo irreprimible. Empecé a comportarme como un animal encelado, agarré su cabeza y la presioné contra mi pelvis a la vez que levantaba una pierna a la altura de mi cadera y apoyaba el pie en la pared.

Tal vez mi amiga no pudiese respirar, pero desde luego no se había quejado, así que...

Acabé por olvidarme de que estaba en un baño público y me concentré solo en lo que estaba ocurriendo en mi cuerpo. No existía nada más importante que la sensación que se abría camino desde mi lentejita hacia mis ingles.

Mientras me corría, apretaba más la cabeza de Lena, como si quisiera introducirla toda dentro de mi. Las piernas me temblaban y no sé, pero creo que grité, y si no lo hice, quise hacerlo. Poco a poco, fui recuperándome de aquel trance y quise corresponder a mi amiga, pero esta me detuvo.

-No, ahora no. Esta noche.

Estuve toda  la tarde medio atontada. No hacía más que pensar en lo que había ocurrido en la pisci, así que cuando por fin llegó el momento de ir a la hoguera, yo estaba a mil.


Ya en el páramo, nos juntamos con la pandilla de mi primo Pablo. Bebimos, saltamos la hoguera, tomamos el chocolate con pan y continuamos empinando el codo durante horas. Sobre las cuatro de la mañana, cuando de las fogatas ya solo quedaban ascuas que parecían ojos rojos esparcidos por el suelo, Lena se acercó a mi y me pidió que la acompañase a hacer un pis.


                                                   
Fuego extinguido



Fuimos hacia el lugar donde había aparcado el coche, abrió el maletero y cogió una toalla grande y algo parecido a una alfombra de piel de oveja. No pregunté para qué.



Algo bebidas, por decirlo suavemente, nos dirigimos entre risas y traspiés hacia la vereda del río. Nos agachamos entre unos matorrales altos y después de descargar nuestras vejigas, Lena propuso:

-Vamos a darnos un baño. Solo hasta la cintura..., para quitarnos el olor a chamusquina de los bajos, ¿te parece?
A pesar de que no tenía muchas ganas de meterme en el agua a aquellas horas, dije que sí porque no hacía más que pensar en lo que vendría después.

Agarradas de la mano, nos introdujimos hasta que el agua nos llegó a medio muslo. En medio del cauce, abiertas de piernas y agarradas con fuerza para que la corriente no nos arrastrase, nos refrescamos la una  a la otra. Cada vez que Lena me salpicaba la entrepierna, yo lanzaba un gritito y pegaba un salto, no podía evitarlo. 


Yo le hacía lo mismo a ella, pero mi amiga, en lugar de apartarse como yo hacía, salía al encuentro de mi mano como si esta fuese un capote extendido para que su sexo lo invistiese. 


Nos secamos la una a la otra y aprovechamos para explorarnos una vez más. Lena, que era la que mandaba, empezó a darme mordiscos en el cuello, los brazos, la cintura..., tomaba pellizcos de carne entre sus dientes y tiraba como si quisiera dar de sí mi piel. Después me dejó que le hiciese lo mismo. Mordisco a mordisco, no sé muy bien cómo, cuando me quise dar cuenta, Lena estaba sentada en mi cara. Su sexo estaba fresquito y olía a río. Me dije que hay cosas que se aprenden practicando, así que me lancé de cabeza al pilón y me empleé a fondo con lengua, dientes, labios...

Poco después, mi amiga debió olvidarse de que yo estaba debajo, porque empezó a restregarse sin  miramientos y a embestir mi cara como si estuviese cabalgando a un tío. ¡Joder, me iba a enterrar la cabeza en la tierra!

Después del ataque de gustito, poco a poco se fue calmando. Respirando aún agitadamente, se dejó caer en la alfombra a mi lado.
Nos agarramos de la mano y nos dimos un beso. Con nuestras cabezas pegada la una a la otra, miramos el cielo plagado de estrellas.

                                                    
Sensuelle nuit


Primero escuché una palmada aislada, seguida de otra más. Parecía que alguien estuviese chapoteando en el agua, muy cerca. Hasta que el aplauso no sonó franco, no comprendí lo que estaba ocurriendo.
Lena y yo dimos un respingo y, como si tuviésemos un resorte en la cintura, nos sentamos al tiempo.

Desde la otra orilla, nuestros amigos vitoreaban entusiasmados. Se escuchaban hurras, palmadas, silbidos, y hasta alguna voz que pedía la oreja y el rabo.  

Lena, que es la hostia, se puso de pie, y según estaba, en pelotas, hizo una graciosa reverencia a ese público tan entregado: dobló el torso hacia delante a la vez que estiraba los brazos hacia atrás. Parecía un avión.

Ese día supe que me gustaba sentirme observada mientras practicaba el sexo. Nuestra fama de guarrillas aumentó considerablemente; mejor.
Me gusta follar, todos los días del año a ser posible, con o sin Lena a mi lado, pero la noche de San Juan es nuestra. La noche de San Juan cazamos juntas.


¿Celebras de alguna manera especial la noche de San Juan?








22 comentarios:

  1. Buenas tardes araña, yo las noches de san Juan salto la hoguera y pido un deseo para esa misma noche, y siempre se me cumple.
    No sé para que sacaron del coche la piel de oveja porque luego no se tumban en ella y Chus casi acaba enterrada en la arena.
    Me ha gustado el relato.
    Un saludo.

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    1. Buenas tardes, Capricornio.
      ¡Qué suerte la tuya!, ¿no? Nada más pedir se te concede. Debes tener por ahí una hada madrina muy generosa...
      Pues eso mismo digo yo, que para qué sacaron la piel de oveja si luego se tumbaron en el suelo. Cosas de la pasión.
      Gracias por pasarte por aquí.
      Feliz noche de San Juan.

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  2. Buenas tardes a todos un relato calentito como las hogueras de han Juan donde se quema lo viejo y se da paso a lo nuevo.
    Mira que no usar la piel de cordero si pobre chu con el culo lleno de abrojos jjjjj
    Bueno felicidades arañita me a gustado mucho plasplasplas.

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    1. Buenas tardes, Set.
      Te recuerdo que el agua del río estaba fresquita, jjjj. El culo, más bien lleno de arena, también el pelo, y los ojos... Con lo fácil que hubiese sido tumbarse encima de la piel.
      Muchas gracias por el comentario.
      Feliz noche de San Juan.

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  3. Puffffffff para hoguera la de estas dos valla par que si en las duchas de la pisci que ala vera del río esta charo que les encanta provocar yo me quedaría a cuadros vamos horeja rabo un hue vo y vuelta al ruedo a hombros.
    Bueno eso si seguro que la cara de idiota de los amigos embobados como la del (:-o) me a encantado un abrazo.

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    1. Hola, Paco.
      La verdad es que los amigos eran unos caraduras, estuvieron calladitos en lo que duró el espectáculo. Esos si que eran unos voyeurs declarados.
      Supongo que todos nos quedaríamos pasmados si nos encontráramos con una escena de ese tipo delante mismo de nuestras narices.
      Gracias por comentar.
      Te deseo una noche de San Juan con oreja, rabo, vuelta al ruedo...

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  4. Ay madre!!! Aquí no hay emoticonos que valgan, no se como describir mi cara en este momento. El relato me encanta!!! Ha traido a mi bonitos recuerdos en la orilla de un río con un colchón de suave hierba ( y sin abojos, Set), en fin...( suspiro).
    Aquí estoy esperando la noche de San Juan, que tanto embrujo para el amor y los deseos nos trae.

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    1. Buenas tardes, Atalaya.
      Me he quedado perpleja al leer lo de los bonitos recuerdos a la orilla del río..., jajaja, menos mal que lo has aclarado después, aunque esas ambigüedades: recuerdos, colchón, suavidad de la hierba, suspiro incluido, no sé yo, no sé yo... La de historias que podrían contar los árboles de las riberas.
      Espero que lo pases muy bien esa noche y que todo lo que pidas te sea concedido.
      Se agradece la visita.
      Un abrazo.

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  5. Hola araña esta historia me suena estando en el lado del observador hace muchos muchos años cargando cunun montón de baterías radios y aparatos electrónicos bueno también alcohol y suministros barios nos fuimos toda la pandilla todo tíos de 18 ,19 ,y20 Anitos.
    Bueno pues en esas que estábamos cuesta para arriba asta llegar al mirador que era un antiguo bunquer de la guerra.
    Y allí andábamos preparando los artilujios para intentar hablar por radio con el resto del mundo aparecieron dos chicas bien parecidas, que después de dar buena cuenta de una botella de botka nos dejaron para tomar el sol el poco que quedaba porque estaba casi anocheciendo bueno que me alargo lla continuare .

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    1. Buenas tardes, riquenjausen.
      Después de trincarse la botella, seguro, seguro, que sacaron la piel de oveja del maletero del coche, jajaja. ¿Lo he adivinado?
      Parece la trama de una novela ambientada en los años 30, con bunkers de guerra etc. Menuda cuadrilla.
      Gracias por comentar.
      Feliz noche de San Juan.
      Un abrazo.

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  6. A mi me encanta la noche de San juan,es una noche mágica y maravillosa,tiene un encanto,yo en los últimos años he ido siempre al mismo sitio y es un sitio preciosos y con encanto se llama la rana en velilla del río carrion,prenden una hoguera enorme,la.cual dura hasta el día siguiente y en ella se hace una paella aconsejo a todo el mundo vivir esa noche allí es una pasada

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    1. Buenas tardes, Lupita.
      Aunque la tradición de las hogueras está muy extendida, es cierto que hay lugares donde se celebra de forma especial. Imagino que será una hoguera enorme para que dure hasta el día siguiente. Me llama la atención que se cocine una paella para cenar.
      Te deseo que lo pases muy bien.
      Gracias por entrar.
      Un abrazo.

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  7. Relato calentito Araña.Tocas todos los palos.Nunca dejas indiferente!!Yo mis Noches de San Juan de los últimos años las he pasado casi siempre trabajando;unas veces porque me tocaba y otras porque yo provocaba el cambio..hasta que la última que hice en el curre , no fue todo lo mágica que yo hubiera deseado.Asi que a partir de ahi decidí , como siempre digo, no forzar las cosas y que sea lo que tenga que ser.(Este año me toca trabajar pero aunque no es mi turno , y no porque yo lo haya provocado,sé que va a ser fantástica y especial).También cumpliré con una tradición en esta noche tan mágica, y será llamar a mi amiga para que, como siempre, me aconseje sobre los rituales de este año.
    Por cierto , estoy de acuerdo con Atalaya...《 ¿¿dónde están los emoticonos ?? ¡¡Se los echa de menos!!...》
    Besos y a disfrutar de La Noche de San Juan !!!

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    1. Buenas tardes, Casiopea.
      Espero que tus deseos se cumplan y que, a pesar de que estés trabajando, sea una noche especial, plagada de estrellas. Dice mucho de ti que seas capaz de encontrar la magia en cualquier situación, me refiero a que no necesites una playa de arena blanca, ni una hoguera enorme para sentirte satisfecha y celebrar la noche. Es una lección: la magia la creamos nosotros.
      Las tradiciones, las buenas tradiciones, hay que cultivarlas. Seguro que esa amiga se alegra mucho de volver a compartir la noche contigo.
      Habrá que hacer algo con los muñecajos de los emoticonos, sí.
      Disfruta mucho de la noche.
      Gracias.
      Un abrazo.

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  8. Vaya historia!!!Me ha encantado,pero es muy diferente a mis noches de San Juan.Cuando era mas joven la pasaba en el pueblo e iba a saltar la hoguera y quemar en ella mi deseo,pero los últimos años no he podido ir a las hogueras,espero este año poder ir,y si me pasa algo parecido,aunque no con ninguna amiga,sino con mi pareja,ya os contaré...
    Dulces sueños y buena noche de San Juan a todos

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    1. Buenas tardes, Dama.
      Las hogueras de nuestros lugares de origen suelen ser las más entrañables.
      Y sí, seguro que mañana por la noche se encenderán muchos fuegos...
      La orilla del río es un lugar fantástico para celebrar la noche de San Juan y ver amanecer. Si decides ir acompañada de tu pareja, mira bien que la otra orilla esté despejada.
      Cuenta, cuenta, que de aquí no va a salir.
      Feliz noche.
      Gracias por el comentario.
      Un abrazo.

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  9. Hola Araña un relato muy calentito.La noche de San Juan cuando era adolescente iba con dos primos nos subiamos a una torre de fuego para ver amanecer y pedir el deseo para ese año.Ahora suele coincidir con las vacaciones de la playa,así que a las 11:55 nos plantamos en el borde del mar para a las 12:00 meter los pies en el agua.Este año no se que haré porque no estoy en el mar pero seguro que algún conjuro de los que tu recomiendas.TE QUIERO.

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  10. Buenas tardes, Turquesa.
    Estamos en verano, ya sabes, las temperaturas elevadas, en fin...
    ¡Qué intrépida, una torre de vigilancia de fuegos! La vista tendría que ser preciosa, pero yo no subiría ni loca, más que nada para no tener que bajar después. ¡Qué vértigo!
    Cuando estés en el mar, tienes que saltar siete o nueve olas de espaldas. Aunque este año no lo puedas hacer, recuérdalo para próximas ocasiones.
    Los conjuros nos cargan de energía positiva para perseguir nuestros sueños, así que ya sabes.
    Feliz noche de San Juan.
    Muchos besos.

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  11. Buenas tardes,estamos todos de acuerdo con que es un relato caliente menuda noche de San Juan se han marcado yo no recuerdo ninguna así y menos con público de x medio espero que este año sea mágica aunque no creo que iguale a la de la historia��,me a gustado mucho besitos

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    1. Buenas tardes, Tere.
      La noche puede ser mágica sin necesidad de que se parezca en nada a la que vivieron Lena y Chus. Es más, creo que la mayoría preferimos que transcurra un poco más tranquila, sin tantas emociones fuertes, ¿o no?
      Disfruta todo lo que puedas y diviértete en buena compañía.
      Gracias por comentar.
      Un abrazo.

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  12. Alcon peregrino
    ARAÑA. SIGO DICIENDO QUE TIENES UNA MENTE DIAVOLICA DIOSSSSS COMO SUFRO PERO BENDITA SEAS SIGE HACIENDOME SUFRIR ASI

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  13. Buenas tardes, Alcón Peregrino.
    A sus órdenes, continuaré haciéndote sufrir todo lo posible.
    Deduzco que el relato te ha gustado, me alegra mucho que así sea.
    Las noches de San Juan es lo que tienen: los demonios campan a sus anchas.
    Hasta pronto, Alcón.

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