2 de junio de 2016

Novela erótica: Pídeme lo que quieras.


Eros era mujer
                                            

La novela que acabo de leer, no me ha dejado indiferente.
Se trata de Pídeme lo que quieras (editorial Esencia, de Planeta), de la reconocida escritora de género romántico Megan Maxwell.



Pídeme lo que quieras fue premiada con las Tres Plumas a la mejor novela erótica que concede el Premio Pasión por la Novela Romántica.
A continuación, recojo textualmente la sinopsis que aparece en el libro:
Tras la muerte de su padre, el prestigioso empresario alemán Eric Zimmerman decide viajar a España para supervisar las delegaciones de la empresa Müller. En la oficina central de Madrid conoce a Judith, una joven ingeniosa y simpática de la que se encapricha de inmediato.
Judith sucumbe a la atracción que el alemán ejerce sobre ella y acepta formar parte de los juegos sexuales, repletos de fantasías y erotismo. Junto a él aprenderá que todos llevamos dentro un voyeur, y que las personas se dividen en sumisas y dominantes...Pero el tiempo pasa, la relación de intensifica y Eric empieza a temer que descubra su secreto, algo que podría marcar el principio o el fin de la relación.
Algunas de las personas que han leído este libro, me han comentado que encuentran ciertas semejanzas con la novela de Cincuenta Sombras, y, efectivamente, algunos aspectos coinciden, aunque, desde mi punto de vista, más en la forma que en el fondo.

Narrador en primera persona. Judith cuenta la historia desde su punto de vista. Se expresa con naturalidad, utiliza muletillas típicas del lenguaje coloquial, y, sobre todo, no tiene pelos en la lengua a la hora de hablar de sexualidad.  

Trama. A pesar de que la protagonista es una mujer sexualmente experimentada (al contrario que la de Cincuenta Sombras), se puede considerar que mantiene cierta inocencia comparada con su partenaire en la novela.

                                                       
Tus manos, mi piel


Desde el momento que conoce a Eric, Judith se siente irresistiblemente atraída por él, hasta tal punto, que la pasión anula su voluntad; se trata de una especie de dominación del uno sobre la otra. En un principio, la relación no es paritaria, pero a medida que avanza la novela se va igualando. Ambos personajes sufren un profundo cambio.

Eric introduce a Judith en su círculo social y en lo que ellos llaman el juego. Juntos visitarán lugares destinados a satisfacer las fantasías sexuales más atrevidas. Pero como en todo juego, hay reglas, y en este caso son muy estrictas.

                                                      
Voyeurs




Personajes. Me parece más solido el de Judith que el de Eric, y no creo que se deba a que ella sea la voz de la novela, sino más bien a que el protagonista masculino toma algunas decisiones que, en mi opinión,  están poco justificadas y resultan algo pueriles. Por ejemplo, cuando se aleja de Judith durante un tiempo después de reconocer que la quiere. 

Escenarios. Bien recreados, son el marco para las numerosas escenas de sexo que se desarrollan a lo largo de la novela. Casi siempre son ambientes lujosos y selectos, donde se practican intercambios de pareja, orgías, o simplemente se acude a mirar. Podríamos decir que el morbo es la emoción que mueve a los personajes. 

                                                  
El lujo y el sexo




Hay una escena concreta, que se desarrolla en un club de intercambio de sexo, Chaining, se llama el citado local, que me impactó cuando la leí, a pesar de que no es ni mucho menos la de mayor intensidad sexual. 

A petición de Eric, y después de exigir a Judith que le de las bragas, la pareja entra a tomar una copa en el Chaining. Se acercan a la barra y él empieza con lo que parecen inocentes muestras de cariño, hasta que pide, palabras textuales: 
«Abre tus piernas para mí, Jud».
 Después gira el taburete donde ella está sentada y la expone tal cual se encuentra, con el vestido subido y sin ropa interior, a la mirada ávida de tres hombres. La ofrece (esta palabra aparecerá a menudo en la novela), que así llama Eric a compartirla con otras personas.

La novela está dentro de las más atrevidas que he leído hasta ahora. Los personajes adoran el morbo. Les gusta practicar el sexo, pero tanto o más ver gozar a otros, o sea, compartir el placer. Me atrevería a decir que no pueden prescindir de esa faceta tan acusada de su personalidad: son voyeurs y necesitan rodearse de situaciones poco convencionales para disfrutar. 

La autora utiliza el supuesto de que es posible separar la exclusividad del amor del acto puramente sexual. Son personajes que no se conforman con lo que consideramos prácticas «normales» dentro de la pareja. 

La fidelidad consiste en «no engañar» al otro; entiéndase esto como no actuar a espaldas de la pareja. Siempre y cuando haya un consentimiento previo, o unas reglas pactadas, toda práctica sexual es admisible. 

Al principio, Judith se resiste, pero poco a poco, el seductor Eric acaba por convencerla y ella descubre que le gusta ese mundo al que por primera vez tiene acceso.

Teóricamente, y según lo presenta la autora, este tipo de relaciones que por un lado son de afectos exclusivos, y por otro abiertas, pueden hacer que nos cuestionemos algunos aspectos considerados tradicionales dentro del vínculo que se establece en la pareja.

Tengo que confesar que me cuesta comprender el planteamiento porque mi intelecto, tal vez guiado por la educación que he recibido, se niega a admitir que sea posible separar amor y sexo. A pesar de que admito que este último pueda ser muy agradable sin que medie Cupido. Sin embargo, cuando se está enamorado hasta las trancas..., creo que todos exigimos fidelidad.

Podríamos enredarnos en un debate moral y no llegaríamos a ningún resultado concluyente, pues al final, cada persona tiene un criterio sobre dónde se encuentran sus límites.

                                                     
El corsé lo carga el diablo


Entre las recomendaciones de un bolg, que sigo desde hace poco y que me encanta, llamado Los Libros de Jade, he elegido: El día que el cielo caiga, de Megan Maxwell, recién estrenado. Por un lado, me apetece leer algo más de esta autora, por otro conocer cómo ha evolucionado su escritura en los dos años que separan las novelas.
Seguidamente, continuaré con otro título que me han apuntado por aquí recientemente: Las alcobas del silencio, de Antoine Mantegna.

                        Y tú, ¿qué opinas sobre la fidelidad?
  









27 comentarios:

  1. Hola Araña Rosa:
    Que pregunta que es la fidelidad? Para mi es la capacidad de no engañar, no traicionar,de estar siempre ahí al lado de la pareja creo que es lo más importante.
    Con respecto al sexo como en el libro que acabas de leer, si los dos están de acuerdo en darse plena libertad pues todos contentos, aunque para mí es un poco raro ver a tú pareja dándose el lote con otra persona( dos,tres o las que sean) y quedarte impasible o jaleando la fiesta.
    Bueno cómo tú dices creo que la educación que nos han inculcado marca bastante. No he leído nada de ésta escritora pero creo que también era una saga. Ya nos dirás si está bien "que el cielo caiga "
    Hasta pronto.

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    1. Hola, Taconcitos.
      Estoy plenamente de acuerdo contigo en que hay que respetar la libertad de cada pareja para elegir cómo quiere que sea su relación, por supuesto que sí. Lo malo es cuando uno arrastra al otro, ya sabemos que por amor se pueden hacer muchas tonterías.
      Efectivamente, era una saga. Parece ser que el mejor volumen era este que he leído. Mucho más que saber cómo continúa la historia de Eric y Judhit, me apetece ver la evolución de la autora en estos dos años, así que de momento, no voy a completar la lectura de la saga.
      Gracias por comentar.
      Hasta pronto.

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  2. Buenas tardes!!pues como dices si que tiene alguna similitud con 50 sombras pero en este caso a él le gusta "compartirla"con otros mientras que el señor grey no podía ni pensarlo, creo que es un libro que merece la pena leer ya que son cosas que pasan más habitual mente de lo que creemos,yo no lo comparto x mi forma de ser aunque lo respeto cada uno con su cuerpo puede hacer lo que quiera pero yo no sería capaz.bss

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    1. Hola, Tere.
      Por eso te decía que coincide más en la forma que en el fondo. Las condiciones de la relación que mantienen los protagonistas son muy diferentes a las de Cincuenta Sombras. Aunque a pesar de lo que pueda parecer, también planean por ahí los celos...
      La ficción, en numerosas ocasiones, se basa en la realidad. Las relaciones"abiertas" o libres, creo que podríamos llamarlas así, son una opción más, estemos o no de acuerdo, no podemos negar la evidencia.
      Gracias por comentar.
      Hasta pronto.

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  3. Yo creo que se da mucha importancia a la fidelidad. No viene mal un poco más de libertad en la pareja. Lo de para siempre agobia un poco. Saludos

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    1. Buenas, tardes, Soldado.
      Respeto tu opinión. Creo que la sensación de compromiso "hasta que la muerte nos separe", agobia a mucha gente. Las normas de la relación, ¡uf qué mal suena esta palabra!, o como queramos llamarlo, son una decisión que incumbe solo a la pareja. Pero, ¿qué queda de la libertad si tenemos que respetar esas normas, reglas...?
      Gracias por comentar.
      Hasta pronto.

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  4. A mí me parece todo válido y respetable siempre que sea algo consensuado, vamos que las reglas las establece la pareja.Al igual que las personas evolucionamos,las parejas igual, lo mismo que debería ser el sexo.El problema lo veo cuando uno de los dos no entra dentro " del juego" o cada uno evoluciona a distinto ritmo y el otro sale a buscar fuera el satisfacer sus ansiados deseos.Si bien es verdad que tampoco se pueden forzar las cosas ni a las personas.Así que el intercambio de pieles de oveja ,digo, perdón de parejas..《 en qué estaría pensando yo...》, tríos, orgía y demás variedades sexuales así como formas de relacionarse,me parece bien ,siempre que ambas partes estén de acuerdo, entonces no me pareceria infidelidad.Precisamente acabo de leer el último de Vargas Llosa que habla de esto: lesbianismo, tríos, orgías, intercambios consensuados..(además de la corrupción en época de Fujimori y la manipulación de la prensa amarilla( aquí rosa)como método de estorsión).
    Particularmente se me haría muy muy difícil ver a mi pareja disfrutando con otra u otras personas....pero como siempre digo ...en esta vida es mejor no hablar.

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  5. Hola, Casiopea.
    Bien, consenso, esa palabra me gusta, porque para ello tiene que haber diálogo. Y bien sabemos lo importante que es eso entre las personas, mucho más si conviven.
    Eso digo yo, ¿en beeee..., digo en qué estarías pensando?
    Creo que cada uno de nosotros busca emociones dónde cree que puede encontrarlas, hay gustos para todo: unos practican deportes arriesgados o sexo a discreción, otros ponen su corazón a prueba en una clase de spinning, y a otros nos da por escribir en un blog. Elegimos, porque como personas tenemos esa capacidad, cómo queremos vivir; la sexualidad es una faceta más. Y hablando de pareja, efectivamente, cada una es un universo, eso sí, opino que no debemos olvidar que una pareja son dos personas que caminan a la par.
    Estoy muy de acuerdo contigo en la conclusión final.
    Hasta pronto.

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    1. Y muchas gracias por comentar.
      ¿Me he vuelto de repente una maleducada?

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  6. No arañita....no lo has sido nunca ni lo eres.

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  7. Hola araña!!!!pues para mi la fidelidad es muy importante y no me gustaría compartir a mi pareja con nadie,cada uno que haga lo que quiera,no obstante habrá que leerse el libro que pinta bien.un saludo

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    1. Buenas noches, Leo.
      Tu opción es la fidelidad, perfecto, nada que objetar. Además respetas la libertad de quienes piensan lo contrario, con lo cual, y a pesar de opinar lo contrario, se ve que eres una persona tolerante.
      Si eres un poco voyeur, te gustará echar una mirada a otra forma de entender la sexualidad.
      Gracias por el comentario.
      Hasta pronto.

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  8. Yo creo que además de físicamente, también se puede ser infiel con la imaginación y no me refiero a la oveja.solo que eso no se ve.
    Un saludo araña rosa.

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    1. Buenas noches, Capricornio.
      Nos lo acabas de poner difícil. ¿Dónde acaba la fidelidad? ¿Imaginando se puede ser infiel,o por el contrario tiene que haber contacto físico?
      Pues te diría que depende de las circunstancias, porque no creo que sea agradable que mientras haces el amor (o follas) con tu pareja, te cambie el nombre y te llame como a la vecina de al lado. Digo yo.
      Gracias por este comentario que nos va a dar que pensar.
      Hasta pronto.

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  9. Se me olvidaba decir que yo creo que si quieres a tu pareja no la compartes con nadie. Y si se necesita tener otras experiencias es que algo falla.

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    1. No se puede generalizar con eso. Habrá parejas que busquen experiencias porque necesiten ampliar horizontes (de mutuo acuerdo), y en otros casos, efectivamente, ocurrirá lo que tu dices.
      Gracias de nuevo.

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  10. Ahí sí que verdaderamente somos libres!! Podemos pensar, imaginar, desear,.....todo lo que nos de la gana!! Y sin tener que rendir cuentas a nadie salvo a nosotros mismos...y de eso no se salva nadie...

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    1. Más de acuerdo, imposible.
      Lo que ocurre es que a veces, muchas, nosotros somos nuestros peores jueces. ¡Cuidadín con eso!
      La conciencia de manga ancha y la de manga estrecha..., fíjate lo que me has hecho recordar..., ¡la catequesis! Jjjjjj

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  11. Buenas noches,un tema interesante el de hoy...¿Qué es la infidelidad? Buena pregunta! Yo creo que la educación que hemos recibido ha sido parecida,puesto que a mi tampoco me haría mucha gracia compartir a mi pareja. Pero es verdad que hemos ido evolucionando en la forma de pensar y en la libertad de las relaciones,o por lo menos desde mi punto de vista,porque aunque en muchos casos no estemos de acuerdo con esas relaciones abiertas,las aceptamos y respetamos,pero si preguntasen a nuestras abuelas no creo que lo aceptaran del mismo modo...
    De todas maneras yo también pienso que es muy difícil separar el amor y el sexo,no obstante, me quedo con todas vuestras reflexiones. Pensaré sobre ello.
    Un saludo

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  12. Buenas tardes, Dama.
    Lo que apuntas sobre cómo ha ido evolucionando nuestra forma de pensar, me parece muy interesante. Hemos flexibilizado nuestras opiniones, afortunadamente. Creo que esto ocurre porque hemos comprendido que por encima de cualquier parecer, está la libertad personal para elegir cómo vivir.
    Yo también seguiré dando vueltas al tema, porque los matices que han ido apareciendo en vuestros comentarios dan lugar a muchas reflexiones.
    Gracias por tu aportación.
    Hasta pronto.

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  13. Infidelidad!!! Relaciones abiertas!!! Creo que la capacidad de soñar la cual tenemos todos la explotamos de diversas formas, podemos soñar la realidad, pero en la mayoría de los casos no nos gustaría el resultado al despertar. Existen miles de estímulos externos a los que nos enfrentamos a diario pero no les damos ninguna importancia porque no es el momento adecuado. La fidelidad no existe como tal, existe un nexo de unión entre la pareja, fuerte pero flexible para que no se rompa, íntimo y secreto para que siga siendo excitante, a veces oscuro, de tormenta y otras muchas de color arcoíris, pero siempre fiel a cada persona, y repito esto último A CADA PERSONA , vamos que si no me quiero quitar las bragas Eric no me las quito, ahora que si tengo un deseo oscuro....

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  14. Buenas tardes, Azul.
    Creo que un compromiso siempre conlleva una buena dosis de fidelidad, aunque la forma en que se considere varíe de unos a otros. De hecho, tú y yo podemos tener opiniones diferentes sobre el significado de la palabra, y no por eso vamos a traicionar a nadie y no me refiero solo a la pareja, sino a la familia, los amigos... Puedes llamarlo nexo, sí, porque de eso se trata, lo has explicado muy bien, del vínculo que se crea entre dos personas que comparten algo, lo que sea, aunque en este caso nos estemos refiriendo al amor y a la fidelidad sexual.
    Me temo que los sueños conscientes son los que están aquí en jaque; esos estímulos externos a los que nos enfrentamos cada día y a los cuales no damos importancia porque no es el momento (cito tus palabras textuales). ¿Y por qué no es el momento? No será porque hemos elegido libremente ser fieles, en primer lugar a nosotros mismos y, en segundo lugar, a la persona especial que nos inspira esas palabras hermosas que has escrito.
    Respecto a Eric y su "poder" sobre la protagonista, ese es uno de los temas de la novela, Jud acaba descubriendo que SÍ tiene un deseo oscuro.
    ¿Deseos oscuros?, ¿acaso hay alguien que, en mayor o menor medida, no los tenga?
    Muchas gracias por comentar el post.
    Hasta pronto.

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  15. Hola Araña perdona por la tardanza en mi comentario.El jueves lei el post pero no tuve tiempo de escribir.Creo que no estoy preparada para una infideidad y perdonar.No concibo el sexo sin sentimientos(amor)el sexo como sexo sin que haya algo que despierte en nuestro corazon que no sea un calenton.TE QUIERO.

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    1. ¡Hola, Turquesa!
      Entre nosotras no hacen falta explicaciones. Sé que estás ahí, apoyándome si reservas.
      Creo que perdonar una infidelidad tiene que ser muy difícil, entre otras cosas porque eso implicaría pasar página y olvidar, no volverlo a mentar siquiera, y, sobre todo, confiar de nuevo en la persona que nos ha "traicionado". ¿Es eso posible?
      Un beso enorme, corazón.
      Hasta pronto.

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  16. Bufffff, creo que llego demasiado tarde y está todo dicho ya.
    Infidelidad. ¿Cometerla?¿perdonarla?¿vivir con ella?¿darse cuenta de un error cometido y callarlo? Y si ese " error" se ha cometido una vez¿quien dice que no se volverá a cometer?.
    En fin, cada uno es libre. De acuerdo en que si algo es consensuado es valido. Pero lo mas libre es la mente, y esta vuela por si sola.
    No podemos poner la mano en el fuego ni por nosotros mismos.

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  17. Buenos días, Atalaya.
    Bien dicho, es difícil controlar la propia mente e imposible hacerlo con la de los demás. Tal vez podamos presumir de fidelidades "físicas", pero, ¿qué ocurre dentro de la cabeza del otro? ¿Quién puede poner la mano en el fuego en el caso de la imaginación?
    Gracias por comentar.
    Hasta pronto.

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  18. bendita libertad no tener que dar cuenta a nadie de tus actos solo al final a dios.

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