7 de junio de 2016

María la Bienllevá. Primera parte



                                                     
Ojos dulces, pasión segura


Nuestra personalidad se va forjando lentamente, a base de los martillazos que recibimos de la vida. Diréis que he empezado con una reflexión complicada, pero no, cuando leáis lo que voy a contaros a continuación, entenderéis mis palabras.


Hace pocos días ha ingresado en nuestra planta una mujer de setenta años muy particular. Se llama María, los apellidos no importan. Está en Medicina Interna porque van a practicarle un estudio, debido a que refiere que ha adelgazado quince kilos en cuatro meses sin haber modificado sus hábitos.

María tiene un aspecto sorprendente, a pesar de estar ingresada, se maquilla. A las seis de la mañana, cuando entramos a tomarle las constantes, ya está arreglada. Se carda el pelo negro hasta que forma una especie de dique sobre su frente despejada, y lo remata recogiéndolo en la nuca con un pasador de piedras brillantes.
                     
                                                      
Labios rojos


Cada día utiliza un color de sombra de ojos: verde, azul o dorado con purpurina, que extiende sobre todo el párpado superior hasta casi las sienes. Los labios, siempre iguales: rojos, rojísimos. Las mejillas, de un tono sospechosamente parecido al de la barra de labios.

A pesar de que le hemos advertido que no es conveniente que se maquille estando hospitalizada, ella se niega rotundamente a seguir la indicación. La mujer es así de rebelde. Recuerdo el día que llegó, a las pocas horas ya había contado a todo el equipo de enfermería a qué se dedicaba: María es prostituta. Su nombre de guerra: La Bienllevá.  

La mujer no tiene visitas, pero en días alternos recibe seis rosas rojas y una blanca. Ni que decir tiene que enseguida empecé a montarme una película en mi cabeza al respecto de tan insólito hecho. Así que el sábado por la tarde, que la planta parecía un hotel cerrado por vacaciones, le hice una visita no profesional.

                                                         
Un secreto bien guuardado


La mujer estaba sentada en la cama viendo un programa de Teresa Campos. En cuanto me vio entrar, bajó el volumen del televisor. 

-¿Qué tal, María? ¿Se aburre? Tendrá ganas de que le den el alta, ¿verdad? -pregunté.
-No sé qué decirte..., aquí no se está tan mal..., ¿no?
-Ah, pues me alegra saber que se siente cómoda con nosotros -respondí sincera.
-Pues la verdad es que no estoy mal. Sobre todo este mes, que no hay apenas trabajo. Oye, ¿tú sabes a lo que me dedico, no? 
-Sí, lo sé, María. Usted misma lo ha contado..., y además...
-¡No, no te disculpes, hija!, si a mi no me importa decirlo. Soy puta, ¿y qué? Lo soy porque me da la gana, no por necesidad ni nada de eso. Además, que sepas que no me gusta el nombre de prostituta, ni el de trabajadora del sexo. ¡Yo soy puta! Puta de las de toda la vida, y espero morirme ejerciendo. ¿Sorprendida?
-Pues..., un poco sí, la verdad -admití avergonzada.
-¿Por qué? -Debí poner cara de pava, porque enseguida me aclaró la pregunta-. Sé que la gente se queda atontada cuando lo cuento. Además me gusta provocar esa reacción. A pesar de mi edad, sigo siendo un poco golfa, ¿sabes? 
Aunque sentía una enorme curiosidad por saber qué tipo de clientes visitaba a una prostituta tan mayor,  me contuve y no pregunté al respecto.
-No sé qué decirle, María. En tal caso, lo que más me admira es su sinceridad al exponer cuál es su oficio, y cómo presume de ello, como si estuviese orgullosa.
-Mira, hija, te saco unos cuantos años, aunque no sé por qué me da que no te voy a enseñar nada...
-Escribo una sección en un blog de contenido erótico -confesé abiertamente, como si esa fuese la explicación que confirmara las sospechas de ese presunto entendimiento entre las dos.
-¡Hostias! ¡Uy, perdón!, se me ha escapado. ¿Te refieres a esas páginas pornográficas que hay en Internet?
-Bueno, no exactamente, es algo más suave, aunque supongo que depende de los ojos que lo lean.
-¡Oye!, pues podrías hablar de las putas. Podrías hablar de mí; si quieres.
-No sé..., me tienta la idea..., mucho, pero...
 -Ni peros, ni pollas. ¡Uy, perdón otra vez! Venga, empieza a preguntar, que el tiempo pasa rápido.
La mujer no tuvo que insistir, enseguida se me ocurrieron un montón de ideas sobre cómo enfocar el tema. Soy una persona curiosa, Carmen, mi creadora, lo ha querido así.  
-Dígame, María, ¿por qué ha elegido esta profesión? -empecé la entrevista un poco insegura del lenguaje que tenía que utilizar.
-Vamos a ver, hija, no me llames de usted, porque para hablar de jodiendas, no pega. Voy a empezar por el principio. Veras, entré en el oficio, cobrando me refiero, cuando tenía veinte años. Ya no era virgen, ¡ni mucho menos! A aquellas alturas había conocido a muchos hombres. Algunos se encapricharon de mí y me pretendieron, pero yo no quería atarme a ninguno y acabar como mi madre y hermanas.
¡Amaba la libertad! Ir, venir, entrar, salir, sin dar explicaciones  a nadie. Así que en cuanto cumplí los diecisiete, me vine a trabajar a Madrid. Mi familia se quedó tan a gusto. Mi madre llegó a decirme que en la capital podía zorrear todo lo que quisiera sin ponerles en evidencia.., ¡solo importaban las apariencias! 
Me gustaba el sexo, quería conocer hombres y experimentar. Hasta que un día, un señor que era bastante mayor que yo, por entonces los prefería maduros porque sabían cómo satisfacer a una mujer, sin embargo ahora me tientan los jóvenes..., ya ves..., bueno, el caso es que el hombre era un caballero, casado, pero caballero. ¿No sé si me entiendes?


                                                                             
Amantes




Al escucharla decir esto, me acordé de lo que hizo mi exmarido y por un momento odié a la mujer que tenía ante mí. Soy humana y no pude evitarlo. Enseguida se me pasó, porque la Rosa justa me recordó muy seria que María no tenía la culpa de lo que había ocurrido. 
 -Sí, la entiendo perfectamente -aseguré sin poder evitar cierto retintín en la voz.
 María no lo notó y continuó hablando como si nada.
-Lo pasé bien con él. Era muy exquisito. Se sentó en un sillón y me dijo:
 «Desnúdate despacio, pero no te quites el sostén».
 Cuando me quedé en cueros, él se puso de pie y empezó a quitarse la ropa. La iba dejando bien doblada en el respaldo del sillón. Se acercó a mí y me acarició de los pies a la cabeza, todo el cuerpo menos las tetas. Quise quitarme la prenda, pero el me lo impidió.
-Qué raro, ¿no?
-Eso me pareció a mí, así que le pregunté el porqué. Me respondió que por respeto a su señora. Aún estaba amamantando a su hijo pequeño.
En ese momento empecé a alucinar. No quise entrar en juicios morales, a pesar de lo cual le pregunté:
-¿Y a ti, qué te pareció esa respuesta?
La contestación de María fue contundente.
-Mira, hija, sé lo que estás pensando. Me estás juzgando, lo noto. Cada uno sabe los motivos que tiene para hacer o deshacer. Yo creo que el hombre no respetaba a su esposa como mujer, pero sí como madre.
Me quedé perpleja con la respuesta que me dio María, aunque me dije que no era quién para censurar a los demás. Me callé y esperé a que me contase cómo acabó el encuentro.

                                                        
La cama deshecha


-Me tumbó en la cama y me dio besos por todas las partes, hasta por los escondites que tenemos las mujeres entre las piernas. ¡Creí que me moría del gusto! Me apartaba los pelos, porque yo tengo un felpudo como Dios manda, para meter la lengua, y me daba mordisquitos en el garbanzo. Después se puso encima y muy lentamente, entre un movimiento y otro, yo me desesperaba, empezó el bamboleo. Follaba despacio, pero no veas lo que duró dentro de mí. Ni un sonido salió de su boca, ni un jadeo, ni mu. A mí, acostumbrada a los berridos de los hombres cuando la tienen metida en algún agujero, aquello me pareció muy excitante. Parecía que estaba jodiendo con un fantasma con la polla bien dura.
Tan cansada acabé, que me quedé profundamente dormida. Cuando abrí el ojo, lo primero que vi fue un buen puñado de billetes encima de la mesilla. Lo que yo ganaba en dos meses lavando y planchando durante un montón de horas.
Gracias a ese hombre, que me abrió los ojos, he vivido muy bien. No le volví a ver.
Tras las últimas palabras, María miró el televisor callada. Un minuto después volvió en sí y sonrió. 
¿Qué más quieres saber?, dime.
La confesión de la mujer despertó mi curiosidad. Montones de preguntas se agolpaban el mi garganta, esperando la vez para salir.

CONTINUARÁ...

 ¿Te apetece conocer el significado de la rosa blanca?










33 comentarios:

  1. Vamos aver Araña. No te lo tomes a mal. ¡¡¡Pero a mi es que me desesperas!!!
    ¿ Cómo no voy a querer saber el significado de la Rosa blanca? ¿Como no voy a querer saber el resto de la historia de María?¿ Como no voy a querer saber el origen de su apodo? (Aunque esto lo intuyo)
    ¡¡¡¡Quiero saberlo TO-DO!!!
    Acabas de producir en mi un "Coitus interrupus" de libro, vamos.
    Fascinante historia la de María, como la de tantas y tantas que habrá. Cada uno elige vivir su vida como quiere y los demás no somos quien para juzgarlo cuando es así "Como uno quiere".
    Otra cosa es cuando te veas obligado.
    Me ha encantado de verdad.
    Me vais a llamar pesada, lo sé, pero me gustaría que leyerais algo y lo compararais con esta hitoria.
    No tienen nada que ver. ¿O si?
    Se trata de un poema de Sara Balporte, dentro del libro AUTOCENSURA, Dedicado al mundo de la prostitución, y se llama "San Ballantines".
    Brillante Araña, cada dia me gusta mas lo que haces.

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  2. Hola, Atalaya.
    ¡Coitus interruptus literario!, me gusta la comparación. Me he tronchado de la risa al leerlo. La palabra que se utiliza para esta técnica de crear expectativas que atraigan al lector es "chifanger", aunque me gusta más la de coitus interuptus, porque hace pensar en el placer que se está experimentando antes de... En este caso no era esa mi intención provocarlo, ¿o sí?. No, de verdad, en principio esta era la historia, la rosa blanca no existía, pero María habla mucho, y Rosa sabe escuchar muy bien. No se calla, te lo digo en serio.
    He leído a Sara Balporte, y efectivamente, su poesía da para pensar mucho. El el poema de "San Ballantines" ahonda, yo diría que dolorosamente, para descarnar a la protagonista. Al final, se mira al espejo, ¿qué ve?
    Gracias, por las palabras de ánimo y por tu comentario.
    Un abrazo.

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    1. Mmmmmmmm, chifanger, bien, bien. Aprendiendo cosas nuevas contigo. Gracias Araña.

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    2. No te puedes imaginar lo que tarde en quedarme con el dichoso nombre! Aprendí el concepto, pues son muchos los escritores que lo utilizan, por ejemplo cuando el protagonista se queda colgado del barranco, a punto de caer al vacío, durante tres capítulos. Pero lo del chifanger dichoso..., no conseguía memorizar la palabra. En cambio, lo de coitus interruptus, oye, a la primera. Gracias a ti.

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  3. Buenos días araña, yo estoy de acuerdo con Atalaya, no nos puedes dejar con las ganas de saber el significado de la rosa blanca, y lo demás, un abrazo

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    1. Buenas tardes, Aquiles.
      No te preocupes, se develaran todos los secretos. Seguro que alguno te sorprende porque en esta historia, al igual que sucede en la vida real, una cosa es lo que se cuenta y otra la VERDAD.
      Gracias por comentar.
      Un abrazo para ti también.

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  4. Buenos días araña me gusta como entretejes esta tu tela engancha.
    Espero el desenlace de la historia.
    Hace años leí una novela como era mmmm a si Diario de una prostituta Berlinesa.
    Un saludo

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    1. Buenas tardes, Riquenjausen.
      Lo tendrás, no te quepa la menor duda. María es una mujer especial que tiene mucho que decir aún. Ella misma podría ser la protagonista de una novela.
      Leeré la novela que mientas.
      Gracias por el comentario.
      Un abrazo.

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  5. Hola interesante historia la de maría y es encuentro en la piel de cordero.
    A no que esto no es de esta historia.
    Lo de la rosa Blanca tendrá que ver algo con ese primer encuentro!!!!!
    Bueno espero al segundo acto que pasara me intriga beeeeee (:-p)

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    1. Buenos días, Set.
      No, la rosa blanca no tiene nada que ver con ese encuentro, tampoco con las pieles de las ovejas, te lo garantizo, jajaja.
      Me alegro que haya despertado tu curiosidad, señal de que he logrado el objetivo.
      Gracias por comentar.
      Un saludo.

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  6. Hola Araña por lo que veo todos coincidimos en lo mismo nos has dejado muy intrigados con esta historia de la puta como ella misma se llama.Una mujer valiente ya que reconoce que lo hace porque la gusta y lo mas importante que es por decision propia.¿Cuanto tiempo nos vas a tener esperando?TE QUIERO.

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    1. Buenos días, Turquesa.
      Efectivamente, María era una mujer valiente que durante toda su vida había elegido cómo vivir. Una rebelde de las de entonces.
      María seguirá contando por esa boquita parlanchina que tiene, pero hay que esperar un poco.
      Gracias por comentar.
      Un beso.

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  7. Una historia interesante,me ha gustado mucho,enhorabuena araña

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    1. Buenos días, Anónimo.
      María es una mujer peculiar con una historia importante a sus espaldas. Me alegra que te haya gustado.
      Gracias por el comentario.
      Hasta pronto.
      Un saludo.

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  8. Buenas noches araña!
    Que intrigante la historia de María,estoy deseando de saber el final que seguro que no nos deja indiferentes. Si en este blog hubiera un apartado de vidas interesantes,estoy convencida que la de Maria estaría dentro de él.
    Como dice Riquenjausen,cada día nos enganchas más en tu tela.
    Un beso.

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    1. Buenos días, Dama.
      María tiene una historia compleja que contar, y, en vez de dejarse llevar por el drama, la relata con naturalidad. Creo, que esa voz que la caracteriza, hace que el personaje sea mucho más atractivo para el lector.
      Por supuesto, su vida podría estar catalogada como dices.
      Gracias por tu comentario.
      Hasta pronto.
      Feliz día.

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  9. Me ha encantado la historia y me he quedado con ganas de saber más,buen relato.

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    1. Buenos días, Lupita.
      Me alegra mucho que me digas que has disfrutado con la historia. Sabrás más de María, a su debido tiempo.
      Antes recibiremos a otros personajes. Adelanto que algunos muy, muy perturbadores...
      Gracias por el comentario.
      Un saludo.

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  10. Saludos a toda la comunidad de la Araña Rosa!! Lo primero, ENHORABUENA Carmen por tu libro , ya que me consta que lo has podido tener entre tus manos.Ya queda menos para que los demás podamos disfrutarlo...《qué ganas》...Lo segundo, es acerca del post....La verdad es , desde mi punto de vista, que el tema de la prostitución daría mucho que hablar..¿Cómo me sentiría yo si fuera prostituta? ¿Tendría sentimientos de culpabilidad? Como mujer ¿cómo me sentiría? No es lo mismo dedicarte por necesidad que por ...digamos "vocación" o al final ¿es todo lo mismo?..en todo caso creo que, se tiene que ser muy fuerte emocionalmente.En todos los oficios y profesiones hay que aguantar mucho,eso todos lo sabemos,pero aunque a algunas las guste mucho el sexo,y hayan decidido serlo por vocación, no olvidemos que en la prostitución, no todo es glamuroso ni todas las anécdotas son divertidas o graciosas:borrachos,jóvenes, viejos ( y no lo digo despectivamente), personas en general sin ningún tipo de educación ni respeto que por el simple hecho de pagar se creen con el derecho de todo, o aquellas personas con una higiene inadecuada, o con problemas mentales...en fín ...desde luego que también tienen que aguantar lo suyo....Pero...si me pongo en el lugar de una mujer cuyo marido hubiera utilizado los servicios de una prostituta ¿cómo me sentiría?? ... ¿ me daría asco?, ¿ estaría decepcionada? ¿buscaría parte de culpa en mí?...Tema complicado Arañita, me encanta porque siempre nos haces reflexionar ;yo también estoy deseando leer la continuación de la hitoria.Besos

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  11. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  12. Buenos días, Casiopea.
    María pudo elegir, pero, efectivamente, ¿cuántas personas, hombres y mujeres, se ven arrastrados a la prostitución porque no encuentran otra salida? Las razones para dedicarse a esa profesión pueden ser muy diversas, incluso por desgracia, algunas veces verdaderos dramas.
    A pesar de que la protagonista de la historia presume de lo que es, hay una parte de su vida que se sale de ese patrón "idílico" que ella refiere. Ya lo verás.
    Hasta hace no tantos años, había cierta tolerancia hacia esas prácticas, tanto social como familiar. La abuela de Rosa, en la novela, habla al respecto y justifica al hombre diciendo que todos tienen la bragueta inquieta y que son distintos a la mujer. Manifiesta tranquilamente que no sabe si su marido la fue siempre fiel, aunque supone que no, pero de lo que sí está segura es de que fue leal a la familia. ¿Se pueden separar esas dos facetas? Yo creo que no,pero no deja de ser una opinión más. Todo esto viene a cuento de la reflexión que haces al final. Es complicado dar una respuesta, pero si personalizo un poco, y me pongo en situación, llego a la conclusión de que me sentiría traicionada, y no solo como esposa.
    Y llegados a este punto, no tengo más remedio que recordar un refrán, que repetía a menudo una compañera de trabajo, para demoler los juicios rápidos que emitimos las personas sobre el proceder de los demás: "Para putas y ladrones, ocasiones".
    La novela, que por fin está en mis manos (es el libro de prueba), me puso al borde del desmayo. No exagero nada.
    Tengo que revisarla y, una vez hecho este trabajo, se irá de casa como se acaban yendo los hijos.
    Gracias por sacar el jugo al tema.
    Un abrazo.

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  13. Tendrás que decirnos cuanto tiempo tenemos que esperar. O al menos dar una pista sobre la rosa blanca. Me ha gustado mucho la historia y estoy deseando leer lo que sigue.
    Un saludo a toda la cuadrilla y a ti.

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    1. Buenos días, Capricornio.
      Va a ser un chifanger prolongado, Jjjjj, y no, no se dan pistas sobre la rosa blanca. Ten paciencia, que dicen que los capricornios tenéis mucha.
      Gracias por comentar.
      Hasta pronto.
      Un saludo.

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  14. Buenas tardes!!una historia muy entretenida la de Maria da gusto llegar a casa del trabajo y relajarte un rato leyendo estos relatos,a la próxima nos tienes que desvelar el misterio de la rosa blanca.un saludo

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    1. Buenos días, Tere.
      En la próxima entrega de Secretos de Rosa, lo haré. Pero aún quedan otros cuatro post, para que te relajes..., al llegar a casa.
      Gracias por comentar.
      Hasta pronto.
      Saludos.

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  15. Buenas tardes araña,yo pienso que hay prostitutas X obligación que tienen que aguantar muchísimas cosas y también hay prostitutas que se dedican a ese trabajo X les gusta y ganan mucho dinero aparte de poder elegir con quien se acuestan X ejemplo las de alto están din.Un fuerte abrazo y espero el próximo relato

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    1. Buenos días, Andrómeda.
      Constelaciones, galaxias..., el blog de la araña se inunda de estrellas. Me encanta.
      Pues sí, así es. Tu reflexión se aproxima a la de Casiopea (compañeras del cielo). Lo malo es que en ese oficio no siempre la mujer (y no nos olvidemos del hombre) puede elegir ni cómo ni con quién, ni siquiera dónde. María representa más bien a las primeras en cuestión de opción voluntaria.
      Gracias por el comentario.
      Hasta pronto.
      Un saludo.

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  16. Hola a todos el tema de la prostitución dicen que es uno de los trabajos mas antiguos.
    Y por supuesto estoy en contra de la trata de blancas o esclavitud sexual pero a ver una cosita.
    Si como dice maría que ella era libre por su propia elección.
    Vamos una trabajadora social sino cuanto hombre poco agraciados o desesperado suelto esto es así y lo mismo solo quieren un poco de compañía hablar sentirse querido por un rato.
    O esos maridos que buscan ciertas perversiones que no se atreven a pedirle a sus esposas.
    Bueno hablamos de puntas per lo mismo con los gigolos

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    1. Buenos días, Paco.
      Bienvenido a la araña rosa.
      Estoy de acuerdo contigo en que hay personas que quizás encuentren en esas profesionales la caricia o el oído que necesitan, aunque sea pagando. Lo de las perversiones de los maridos..., creo que eso indica falta de confianza para hablar con la pareja de las fantasías que "todos y todas" tenemos. Claro, que depende de a qué prácticas nos estemos refiriendo exactamente, porque hay límites que la mayoría no estamos dispuestos cruzar. La libertad para decir que NO debe ser incuestionable, y el deber de respetar esa negativa, sagrado.
      Tienes razón, nos estamos refiriendo a las mujeres, pero todo lo dicho sirve también para los hombres que ejercen la prostitución.
      Gracias por el comentario.
      Hasta pronto.
      Un saludo.

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  17. Más,más, más, quiero más. Dámelo todo. Buen relato más, más, porfavor.

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    1. Buenos días, Leo.
      Te imagino subido en una roca dominando el mundo. Los demás animales de la selva están a tu alrededor y te escuchan. Les gusta tu sentido del humor, a las arañas, también.
      Sí, sí, sí, sí..., lo haré.
      Gracias por el comentario.
      Un saludo.

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