9 de agosto de 2016

Leyendo erótica. Las Alcobas del Silencio

                                                                                     
                                                                                         
Goce carnal
                                                                           

               
Pasión y tormento
El título original de esta novela es: Les Chambres du Silence. 
Conocedora de mis gustos, una amiga me recomendó esta novela que había leído hacía unos años.

Comentaba que le había gustado el erotismo oriental que el autor mostraba entre sus renglones, así como la historia de fondo, dramática y exigente, que ponía a los protagonistas al límite de la resistencia psicológica.  
Enseguida quise comprar un ejemplar para mi colección. Conseguí uno de segunda mano, cuya edición es del año 1988, en muy buen estado de conservación.


A día de hoy, y después de haber cerrado el libro, me siento afortunada por haber tenido conocimiento de esta obra, pues sin duda no hubiese podido encontrarla en los estantes más accesibles de las librerías.

Autor
Respecto al autor, se dice lo siguiente en la solapa de la contracubierta:
«Los críticos literarios franceses no pierden la esperanza de poder identificar al príncipe barroco, crispado y morboso, que se oculta tras el seudónimo Antoine Mantegna. Saben que es francés, no obstante las resonancias italianas de su falso apellido, y también que debe encontrarse entre los veinte mejores estilistas de su lengua». 

Sinopsis  
La atmósfera corrupta y lasciva de la corte de El último Emperador, marcada por el refinamiento oriental, se combina con la atmósfera no menos corrupta y lasciva de la Venecia de 1900, caracterizada a su vez por el hedonismo morboso de la aristocracia europea decadente, y juntas forman el marco de Las Alcobas del Silencio.
Liu T-sing, funcionario chino enviado a Venecia en las postrimerías del régimen imperial, resuelve quedarse allí cuando hereda la fortuna de su padre, aunque su desertación pueda provocar las iras de la anciana emperatriz. En Venecia reside Cyrus, un inglés opiómano, homosexual  e infinitamente rico, quien, al no poder seducir a Liu, se conforma con lanzarlo por una pendiente de placeres cada vez más exacerbados. Así, Liu degrada a la joven Elieen, primero con la ayuda de sus criadas-esclavas chinas, y luego con la intervención de tres brutos que la someten a toda clase de iniquidades en una iglesia desierta.
Pero Cyrus necesita convertir a Liu en cómplice de una depravación aún más atroz, y lo sigue a París para presentarle a su hija, Salomé.
El encuentro entre Liu con Salomé es el preludio de un crescendo de episodios de subyugación obsesiva, que solo la mano maestra de Antoine Mantegna puede describir con trazos tan feroces y descarnados como la de un Sade o un Bataille

Trama
Bien estructurada, para desarrollar el argumento que trata sobre todo de conflictos internos, el autor nos conduce con maestría y, mediante acciones, nos muestra lo que ocurre utilizando cierta carga interpretativa añadida que no resulta forzada. 
Al comenzar a leer la novela, me pareció que iba a ser la historia de una amistad entre los dos principales personajes: Liu y Cyrus. Estaba equivocada, la relación entre los hombres se basa en una especie de experimento al que Cyrus expone a Liu. Como no consigue a su amigo, provoca situaciones a su alrededor, en ocasiones de gran depravación moral, mediante la manipulación a la que somete a las víctimas de sus manejos, entre las que se encuentra Liu. 

Narrador
En tercera persona, pegado a Liu sobre todo. Me ha parecido muy adecuado para la historia que se narra.

Personajes
Opino que el verdadero protagonista de la novela es Cyrus. Presentado como un enfermo terminal que depende, para paliar su dolor, del opio, homosexual, pedófilo, voyeur, manipulador, inteligente y rico (hay pocas cosas que no pueda comprar), resulta, a pesar de la repulsión que puede causar al lector, un personaje de lo más interesante. A medida que fui avanzando en la historia, me pareció que Cyrus solo tenía una motivación: apurar la vida sintiendo lo más posible, sin importar el qué. Es controlador, su inteligencia y su situación le facilitan los juegos que su mente, tal vez también enferma a consecuencia de la droga, idea.
Liu, que es un joven que ha sido educado con exquisitez y entrenado desde una edad temprana en el arte amatorio, acaba convertido en un títere en manos de Cyrus.
Los personajes femeninos, Salomé y Eileen, a pesar de que no tienen la relevancia de los protagonistas masculinos, son también bastante complejos; cada una carga con un pasado escabroso que influye en el momento en que se narran los hechos.
Las criadas-esclavas que aparecen a lo largo de toda la novela, muy vinculadas sobre todo a Liu, azuzan la tensión sexual presente en toda la obra.

                                                   
Decadencia



Ambientación
La acción se desarrolla en Venecia y en París, durante el año 1900.
El autor se recrea principalmente en los elementos del decorado que sirven para crear un marco ideal, algo barroco, para que los personajes se muevan y actúen. Por ejemplo, destaco una alcoba decorada con un gran espejo que le sirve a Cyrus para expiar a los amantes.
O la escena sexual que se desarrolla en una iglesia. 
Canales, góndolas, la noche... suman detalles concretos y bien escogidos. 
Buenas descripciones del vestuario. El autor consigue que "veamos"el aspecto de los personajes. El efecto de visualización continúa incluso cuando están desnudos.

Escenas 
El autor se recrea en las escenas sexuales, a mi modo de ver bastante complejas y muy sofisticadas. Sirva de ejemplo el siguiente párrafo en el que Liu mantiene relaciones sexuales con dos de sus criadas-esclavas. Ha colocado a una de ellas desnuda sobre la otra, de tal forma que sus cuerpos coinciden simétricos en todas sus partes, incluidos sus sexos. Liu se sitúa por detrás de las mujeres:
«Liu-T`sing se arrodilló, rodeando con sus rodillas muy abiertas las cuatro rodillas de las muchachas, y se inclinó para contemplar la doble flor de carne rosada en la que, más allá de la montaña de cinabrio, se abrían las grutas misteriosas por cuyas paredes corrían los finos arroyuelos que aplacarían su sed».
El autor utiliza un lenguaje cuidado a la vez que directo.

Opinión
La obra me ha gustado; la definiría como absorbente, a pesar de que algunos pasajes pueden resultar opresivos porque se narran relaciones prohibidas que en la vida real rechazaríamos sin dudar.
Me quedo con una curiosidad: Liu estaba entrenado para no llegar a eyacular. Ejercía un férreo autocontrol sobre su cuerpo para no perder esa sustancia que consideraba extremadamente valiosa. En palabras del narrador: «Para que su semen acudiera a alimentar el centro de su vitalidad».
                                             
Veneciano

                                ¿Crees que Liu practicaba sexo tántrico?







                 

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11 comentarios:

  1. Buenas tardes arañita este lo apunto para las vacaciones

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    1. Buenos días, Set.
      Es un libro muy recomendable para los amantes del género. Sin duda, te va a sorprender la historia que se cuenta; por no hablar del estilo del autor, que me ha dejado con la boca abierta en algunos pasajes.
      Feliz verano.
      Un abrazo.

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  2. Buenas tardes araña. Yo no he leído el libro y no creo que lo haga de momento. Lo que si quería comentar es que yo no estoy convencido con lo del sexo tantrico porque la finalidad del sexo es llegar al orgasmo. Esta es mi opinión. Buen análisis.
    Un saludo.

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    1. Buenos días, Capricornio.
      Como bien dice Atalaya en el comentario siguiente, nuestra cultura no se presta a ese tipo de sexualidad, pero la teoría resulta convincente. Me refiero a lo de ser conscientes de cada mirada, caricia, beso..., dejar que afloren las emociones y el sentir que nos provoca la experiencia, yendo más despacio. No creo que sea mala filosofía, la verdad. Respecto a lo de no llegar a eyacular..., eso ya es mucho más difícil, porque para eso ya necesitaríamos una reprogramación sexual profunda, pues casi todos opinamos que el fin de una relación sexual es llegar al orgasmo.
      Gracias por el comentario.
      Un abrazo.

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  3. Lo del sexo tántrico, tal vez Liu Tsing que se educó en esa sociedad pudiente en la que el sexo debia ser asignatura obligatoria, lograría dominarlo. Creo que para el resto de los mortales sería una asignatura harto dificil sobre todo si como se dice es cuestión de tiempo y dedicación a las artes amatorias.
    Lo del tiempo ya lo tenemos chungo con el ritmo de vida que llevamos y si quitaramos mas de una televisión de los dormitorios, el candi crush etc, etc mejor nos iría jajaja...
    El libro se las trae...el Cyrus ese es lo peor de lo peor, y estoy de acuerdo contigo araña parece que la historia gira mas en torno a él que al que supuestamente es el protagonista. Vamos que llegas a odiarle.
    Pero eso es lo que realmente busco yo en un libro, que me haga sentir aunque sean sentimientos a veces de ira o rabia.
    Seguremos buscando entre aquella colección llamada "EL JARDÍN DE LAS DELICIAS" a ver que tesoritos nos encontramos. Calurosos saludos compañeros de tela.

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    1. Buenos días, Atalaya.
      Cuando se mentó este libro en uno de los primeros post del blog, y se hablo del erotismo oriental, enseguida me puse a buscar el libro. La historia que se cuenta: el marco, los personajes, el erotismo crudo y a la vez magníficamente narrado de algunas escenas..., me ha llenado como lectora.
      Liu es un privilegiado al que su madre insta a aprender el ARTE en el momento que observa en su cama "la primera polución nocturna", lo cual me lleva a pensar que el entonces muchacho tenía cien ojos encima, vigilando hasta lo que le ocurría en sueños...
      Tendremos que tomarnos la vida con más calma, y ese apunte que haces de quitar los televisores de las habitaciones me parece muy, pero que muy, acertado. Otro gallo cantaría entonces.
      Cyrus, a pesar de su maldad, me ha encandilado como personaje, soy así de retorcida como lectora. Esta muy bien construido, y lo que tú dices: nos hace sentir, posicionarnos, odiarle..., y despertar eso en un lector es muy difícil, cuando se consigue es porque el personaje es creíble, es "real".
      Muchas gracias, Atalaya, nos vemos en el JARDÍN DE LAS DELICIAS.
      Un abrazo.

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  4. Buenas tardes a todos!!!esty de acuerdo con Capricornio,segurisimo que practicar sexo tantrico es una gozada no lo dudo pero a mi si no tiene un final feliz como Dios manda no me atrae la verdad,el libro;pues tampoco me llama la atención aunque no lo descarto en un futuro,un saludo

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    1. Buenos días, Tere.
      Me he reído mucho con eso de los "finales como Dios manda". El acto sexual, con todos los preliminares que quieras, es solo el medio para llegar al fin: el orgasmo. Así lo concebimos en nuestra cultura, pero también hay que escuchar otras voces que se alzan para avisarnos de que vamos muy deprisa (el apunte de Atalaya va en esa línea). Tal vez sería recomendable que pensásemos un poco más en el camino y no tanto en la meta.
      Investigaremos sobre el sexo tántrico, a ver qué puede aportarnos.
      Gracias por el comentario.
      Un abrazo.

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    2. Eso es Tere! puede que el sexo tántrico sea una gozada pero es muy sacrificado. Tienes que entrenar mucho mucho para poder llegar a un final, feliz, muy feliz. ¿PERO como se consuela uno durante ese entrenamiento?

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  5. No e leído el libro pero no debo de haber meditado mucho esas líneas que nos describes porque el final del sexo tántrico sigue siendo conseguir un increíble orgasmo, el definitivo. "...antigua serpiente seductora y corruptora, genio fatal y sufriente, que ve la vida como una espantosa ironía, como una sonrisa perversa del mal...que se venga causando dolor por medio de la voluptuosidad a todo cuanto se acerca a el..." Es la definición sobre un gran seductor que se le puede aplicar al Cyrus de la novela y a muchos desconocidos o no tanto de nuestro alrededor

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    1. Buenos días, Anónimo.
      Por lo que he leído sobre el sexo tántrico, la técnica consiste en sentir el orgasmo, pero sin llegar a eyacular. Supongo que llegará un momento, aunque solo sea para perpetuar la especie, que tengan que consumar. En el libro, Liu da a entender que esa sustancia tan valiosa debe permanecer dentro del cuerpo del hombre para no acortar su vida, nada más y nada menos.
      Cyrus encaja bien con la definición, solo que el autor nos lo ha complicado más aún: el hombre es un enfermo terminal que sufre mucho dolor y necesita el opio para paliar en lo posible un sufrimiento que se percibe atroz. Lo que el autor consigue es que el lector, a pesar de la "maldad" del personaje, también sienta cierta lástima por él.
      Buena aportación, muchas gracias.
      Un saludo.

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