29 de noviembre de 2016

El imperio de los sentidos


                                                                             
Solo sentir

No sé a vosotros, pero a mi me encantan las ranas: suaves y deslizantes, con ese color verde tan divino y unos ojazos saltones impresionantes..., hasta su croar me agrada, pues me recuerda a las tardes de verano, cuando aprieta el calor y la piel arde deseosa de bañarse en la frescura del agua o en las sombras de los dormitorios.
 Para ilustrar este post he elegido estas tres ranitas tan monas, una no ve, otra no oye, y la tercera, no habla. La idea partió de una reflexión sobre cuál era el sentido más importante para la sexualidad humana. ¿Te lo has preguntado alguna vez?

Los sentidos son los canales que nos ponen en comunicación con el medio externo. A través de ellos detectamos impresiones que viajarán hasta zonas concretas de nuestro cerebro para decodificarse.

Os propongo un juego, después de leer este post vamos a elegir uno de los cinco sentidos: vista, oído, gusto, tacto, olfato. Sin hacer trampas, que en este caso, solo puede quedar uno. Pero antes, demos un breve repaso a su utilidad en cuestiones pasionales.

La vista. Dejando de lado la belleza o expresividad de los ojos, nos vamos a centrar en cómo coopera ese sentido para activar el deseo sexual en el ser humano.
Bien sabemos a estas alturas que los ojos están para ver..., vale, ya sé, también puedes cerrarlos si quieres, pero en el caso que nos ocupa, los vamos a mantener bien abiertos. 

La pasión se enciende a través de distintos estímulos. Contemplar el cuerpo desnudo de nuestro compañero es una de las imágenes eróticas más efectivas para despertar de forma inmediata el deseo.
                                                                                 
Piel húmeda

Vamos a hacer una recreación: La cortina de la ducha se abre. Su piel mojada está cubierta de gotitas que brillan al reflejar la luz del techo. Despacio, coloca un pie en la alfombrilla del baño, después el otro. Se gira, para coger una toalla, y te permite verle de espaldas..., y un poco más abajo. 

Miras aún con más libertad porque él está a lo suyo. Continúa con su pecho, reprimes las ganas de ayudarle y te centras en  mirar. Puede que vuestros ojos conecten en algún momento: ¡peligro!, recuerda que no se puede tocar. La felpa se desliza, enérgica, por la piel de sus brazos, se tensan los músculos... Con las piernas ocurre los mismo, te fascina su tronco, que ahora está un poco inclinado para secarlas. Llegas hasta sus pies y admiras cómo introduce la toalla entre sus dedos, uno a uno y muy despacio. Está absorto en esa tarea, como si en vez de secar, los estuviese acariciando. Te estremeces.  
Su piel ya no brilla tanto, pero sabes que lo que viene a continuación es mejor aún. Él, o ella, agarra el tarro de crema hidratante y hunde sus dedos en él. Ya de por sí, eso te parece un gesto lujurioso. Pero cuando su mano se desliza por la piel, te cuesta trabajo no ofrecerte voluntario para acabar la tarea, para echar una manita. Si decides ayudar, entrará en acción otro sentido nuevo, el tacto.
                                                  
El mar en la piel


Fin de la prohibición, ¡puedes tocar!, pero ahora con los ojos cerrados. Concéntrate en traducir la información que te llega a través de los dedos y ¡siente! La piel es el órgano más grande del cuerpo, lleno de terminaciones nerviosas y de zonas erógenas por descubrir. Échale imaginación, dibuja en su superficie como si se tratase de un lienzo irregular y tus manos pinceles... Explora, se atrevido, rebusca... y observa reacciones, pero no con los ojos, recuerda que los tenemos cerrados, ahora le toca al oído.

Pocas cosas hay más excitantes que los ecos del amor, bien en forma de palabras o de sonidos guturales, tipo gemidos, grititos, expresiones extrañas...
                                                  
Aliento cálido


Hablando de las expresiones raras que se emiten durante el acto sexual y que no sean el consabido: 
«Sí, sí, sí, oh, Dios, sí...»
 Tengo que decir que, hablando de este tema, me he reído mucho con la variedad y originalidad de algunas personas. Voy a poner algunos ejemplos:
«¡Me muero, me muero, Pepe, que me muero! ¡Pepe, que me matas!» (he cambiado el nombre del marido). -Y, al parecer, todo esto en un tono de voz potente.
«¡Madre, madre, madre, ay mi madre!» -No sé lo que puede pintar la madre de uno en estas circunstancias, pero en fin...
Otra que me gusta mucho es lo que yo llamo la locutora, también hay locutores, claro:
«Sí. No. Sí (falta lo de : uno, dos, probando, probando). Más despacio. Me gusta que me aprietes fuerte la pierna izquierda. Qué calorcito me está entrando. ¿Te está gustando?...» -Y así todo el tiempo hasta que, perdido el norte al dejarse llevar por el placer, el discurso cambia...- «Está empezando a llover, sí, sí, sí, pero no me importa, no, nada, porque yo estoy inundada... Me hundo, me estoy hundiendo en el colchón..., etc».
Los más normales son los consabidos: mmmh, aaaahhh, ooohhh, uuuhhh..., todos ellos sonidos indicativos del placer que la otra persona está sintiendo. Es algo así como una ovación, que indica que le está gustando nuestra actuación, para animarnos a continuar haciendo vete tú a saber qué.

Las palabras tiernas, dichas con cariño, también sirven, en otro plano más profundo, para aumentar el deseo, pues al mero hecho del calentón del momento se une la conexión espiritual que se tiene con esa persona especial, el amor, y eso ya es el culmen de las relaciones humanas. Escuchemos al otro para sentir más, sus palabras o expresiones actuarán en nosotros como potentes afrodisíacos mentales. 

Hablemos del gusto. La boca, labios y lengua sobre todo, bien utilizados pueden proporcionar mucho placer. ¿Qué te parece si nos olvidamos de las manos y acariciamos el cuerpo del otro con la boca? Se puede succionar, lamer, besar... El sabor de la piel del amante es único en tu paladar. ¡Disfrútalo despacio! 
Una sugerencia: el chocolate caliente servido, en vez de en taza, sobre la piel del amante, es un manjar de dioses.
                                                     
Sabores diferentes


Y por fin, el olfato. ¿Alguna vez has detectado la presencia de él, o de ella, antes de haberle visto? ¿Has agarrado una camisa que ha llevado puesta, la has acercado a tu nariz y aspirado como si te fuese la vida en ello? ¿Te conviertes en sabueso en cuanto te acercas a su cuello?

Si has respondido que sí a estás preguntas, lo tuyo es grave. No es que te vayas a morir ni nada de eso, más que nada porque de Amor ya no se muere (Por si eres romántico, te dejo enlace para que escuches esta fabulosa canción), pero estás colgado, o enamorado, o loco de remate, o atraído al cielo o al infierno de esa persona cuya presencia o ausencia husmeas.

Comentando la idea de este post, alguien me ha sugerido que incluyese el sexto sentido, que yo asocio con la percepción, con el entendimiento sin palabras que ocurre entre las personas, sean algo más que amantes o no. ¿Quién puede explicar esa conexión? Desde luego yo no. 

Para terminar dando ejemplo, voy a contaros que mi sentido preferido es el olfato. Soy de las que huele su lado de la almohada cuando él se va.
                                                
El perfume


Te toca: ¿Cuál es tu sentido favorito aplicado al sexo?




12 comentarios:

  1. Buenas noches arañita me gustó este post divertido
    Mi sentido preferido creo que son todos pues se combinan unos con los otros pero creo que el que más seria el tacto caricias roces de esos que te erizan el vello
    Miras
    Ueles
    Tocas
    Pruebas
    Oyes
    Y claro el sexto la complicidad de la pareja dar y recibir si decir nada y dejar fluir
    Bss

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    1. Buenos días, Set.
      Claro, la combinación de los sentidos es lo mejor, aunque en muchas ocasiones desarrollemos más unos que otros. Por eso he preguntado: quería confirmar esta teoría. Tú te decantas por el tacto..., hay deditos que son mágicos, ya lo creo.
      Gracias por comentar.
      Un abrazo.

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  2. Buenas tardes!
    En esta ocasión coincido con araña,mi sentido favorito aplicado al sexo es el olfato. Me encantan los perfumes de hombre,y en especial el que usa mi chico. Además de los perfumes,cada uno tiene un olor corporal,y saber que tu pareja esta cerca sin verle,solo por el olor,es una sensación que me encanta.
    También creo que para una práctica sexual perfecta no puede faltar la combinación de todos,y por supuesto de ese sexto sentido del que habláis.
    Me ha parecido un post muy divertido.
    Un saludo.

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    1. Buenos días, Dama.
      ¡Los perfumes!, no los había mencionado, pero ya lo creo que suman... Si nuestra pareja es fiel a una fragancia, aunque estemos alejados, allá donde quiera que nuestro olfato la detecte, será como tenerle al lado. Es como si los perfumes pudiesen abrir puertas sensitivas para conectarnos con el "dueño de ese aroma".
      El sexto sentido..., desde que vi la película, no sé, casi prefiero no tenerlo, Jajajaj, ¿no te ocurre que lo relacionas con: ...en ocasiones veo muertos?
      Gracias por tu comentario.
      Un abrazo.

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  3. Después de leer este post creo que tendré que cambiar ciertos conceptos porque sino voy a liar las comidas con el sexo y no se por que orden voy a comer o a. ....

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    1. Buenos días, Anónimo.
      Creo que en este caso se podría decir lo de: el orden no altera el producto, jjjjj.
      Comer o ..., dos placeres cuando se elige bien. ¿Por qué no combinarlos? Hay una técnica, o práctica, llamada Nyotaimori que consiste en tomar el alimento de un cuerpo desnudo, vamos, que la persona sirve de bandeja. No me seduce mucho la idea de ir a un restaurante de este tipo, la verdad, pero un poco de nata, aquí y allá, o chocolate, en la intimidad, es otra cosa.
      Gracias por comentar.
      Un abrazo.

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  4. A la hora de entrar en faena, hay que estar con los cinco sentidos. No podemos desperdiciar ese tiempo tan maravilloso, en el que disfrutamos de los susurros, el olor , el sabor de cada rincón y el tacto caliente del cuerpo de nuestra pareja. Buen post araña.

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    1. Buenos días, Leo.
      Vaaaale, sí, tienes razón..., para entrar en faena, mejor conectados todos los motores. El calor corporal del otro es uno de los mayores reclamos bajo las sábanas, ya lo creo.
      Gracias por comentar.
      Un abrazo.

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  5. Enhorabuena me ha gustado el post,me ha parecido divertido,para mi todos los sentidos a la hora de hacer el amor son imprescindibles,pero el olfato y el olor es una de las que más encienden mi llama,m encanta el olor a limpio y un poco perfumado,muy buen post araña

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    1. Buenas tardes, Lupita.
      Compartes conmigo la preferencia por el sentido del olfato. Es cierto, el olor a limpio, con un perfume ligero, puede ser muy, muy, sensual.
      Gracias por comentar.
      Un abrazo.

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  6. Buenas a todos!!!!yo esty con dama y araña mi preferido es el olfato ya que me despierta mucho deseo a la vez que sentimientos,yo soy de las que huelo el jersey de mi pareja y me deleito con su perfume embriagador,me ha gustado mucho el post

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    1. Hola, Tere.
      Pues ya sabes, aprovecha los reyes para regalar un buen arsenal de perfumes a tu pareja. Él lo agradecerá, pero tú podrás deleitarte olisqueando el jersey u otras prendas...
      Un beso.
      ¡Feliz año nuevo!

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