9 de mayo de 2017

Relato erótico: Bajo las sábanas al amanecer

                                                                               
Tentación

Suena el despertador. Las 6:54. Los números azules parpadean en la pantalla mientras suena «The final countdown». Apago la alarma. Aún dispongo de unos minutos para mí. Noto la cabeza un poco embotada..., tal vez sea porque ayer me acosté tarde. Mi cuerpo necesita ayuda para espabilarse. Me giro y alargo la mano. Aún antes de rozarle, noto el calor del cuerpo de Javier que duerme profundamente a mi lado. 

Siempre se acuesta desnudo. Su piel hierve bajo mis dedos. Sus brazos están musculados, consecuencia de su trabajo en la mina. Acaricio el contorno del bíceps que parece estar siempre en tensión. Me incorporo un poco porque quiero mirarle a la cara. La barba, muy recia, ensombrece su rostro; parece un bandolero de principios del siglo pasado.
                                                      
El cuerpo
¿Te gusta su mirada?
Aprovecho que está a mi merced y continuo con la inspección. Palpo ahora el pecho torneado por miles de golpes de martillo dados cada día bajo la tierra. Los pectorales son suaves colinas que destacan de la llanura del torso amplio y despejado. Bajo mis dedos, sus pezones reaccionan; me saludan.

Continúo hasta su diafragma, que con cada respiración se eleva suavemente. Me recorre entera la energía que me conecta a él en forma de estremecimiento que confluye en mi sexo. Palpita para reclamar atención. Es una flor carnívora que anhela cazar. Noto cómo se humedece e inflama...
                                                      
Fetiche
Fuente: Pixabay
Bajo un poco más la mano, hasta su ombligo. Me encuentro con el animal que descansa, tenso, sobre su vientre. Aunque lo deseo, no voy a acariciarle, aún no. Su ingle, profunda hendidura, acoge mi mano extendida y la abriga, diría que se cierra sobre ella. 

En el dorso de la mano siento la dureza de su muslo, en la palma, la humedad de los testículos. Cierro los dedos en torno a ellos y los presiono con suavidad. Están ocultos bajo las sábanas, pero soy capaz de recrear su imagen: parecen dos huevos de ave posados en un nido construido con pajas negras. 

Javier duerme. Sé que está cansado, a pesar de lo cual, su erección mañanera me da los buenos días, como cada amanecer bajo las sábanas desde hace siete años.

Abandona mi mano su refugio y se dirige a la base poderosa de su pene. Me muero por abarcarlo..., lo empuño y lo coloco en un ángulo de noventa grados, de pie, bien derecho. Es un soldado chulesco que incita a pecar (gozar) sin remisión. Me subiría de buen grado encima, lo he hecho tantas veces que... ¿por qué no una más?
                                                     
Amanecer de deseo

Algo cambia en la respiración de Javier. Creo que, aunque continúa con los ojos cerrados, está tan despierto como su "pequeño YO". Mi mano asciende por su pene arrastrando con el movimiento la piel que lo recubre. Él aspira con fuerza y retiene el aire unos segundos. Separa levemente los labios y yo me muero por besarlos, pero me contengo. Sé que le gusta el juego. Me recuerda a nuestro perro, Max, cuando hace el muerto para recibir después el premio. También quiero jugar. Tengo curiosidad por ver quién de los dos gana.

Lamo su cuello, justo por debajo de la nuez de Adán. Me excita esa parte de su anatomía tan varonil, tan abultada..., como todo en él. Labios y lengua continúan la exploración en el centro del pecho, de vez en cuando mordisqueo sus pezones. Su corazón late en mi oído y su vello me hace cosquillas en los pómulos. El sabor, su sabor, es salado y picante.

Mi mano sigue moviéndose arriba y abajo. La piel se desliza dócil bajo mi puño cerrado. Casi puedo notar el fluir de la sangre que inunda su sexo... A medida que me acerco a mi objetivo -porque no puedo resistir más la tentación- la saliva de mi boca se diluye anticipando el manjar de dioses (de diosas) que me espera.

Noto una mano sobre mi cabeza que me empuja hacia mi destino final. Separo los labios y saco la lengua como si delante tuviese un helado a punto de derretirse.
-Vamos, cariño, sabes que no puedo más-. La voz ronca de Javier me estremece.
En esta ocasión, gano yo. Sonrío y abro la boca dispuesta al asalto final.

La alarma del despertador vuelve a sonar. Los  acordes de The final countdown inundan de nuevo nuestro dormitorio y yo intento seguir el ritmo feroz de las guitarras eléctricas con mis mandíbulas a punto de desencajarse.

Mi lengua es un  aspa que gira en torno a su glande a la vez que continúo masturbándole. La sincronía entre mano- boca es perfecta. Los gemidos que Javier emite se funden armónicamente, o eso me parece a mí, con la música que me envuelve.

Javier eleva la pelvis a la vez que empuja mi cabeza hacia abajo. Aunque me da la impresión de que me va a empalar por la garganta, aguanto sus arremetidas. No quiero rendirme, no ahora.

El final de la cuenta atrás comienza realmente cuando él, sin poder contenerse más tiempo, claudica ante el placer de ... la música. Mientras degusto complacida el fruto de su gozo, cálido y generoso, en mi paladar, escucho los acordes finales.
-Gracias, amor, ¿Te apetece subir?, aún está dura -pregunta Javier apenas me separo de su entrepierna.
The final countdown volverá a sonar dentro de siete minutos. Un tiempo eterno para gozar, me digo al tiempo que imito a la más fiera de las amazonas. 
                                                                             
Me gusta encima
¿Te gusta nadar en compañía?
¿Crees que el amanecer es un buen momento para tener un encuentro sexual?

10 comentarios:

  1. Hola Araña, ya hera hora de un post realmente excitante . El amanecer es una instante especial es el comienzo de un nuevo día, y no hay mejor manera de empezar que redescubriendo aquello que dormita a tu lado

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    1. Buenas tardes, Anónimo.
      Me gusta eso de redescubrir lo que dormita a nuestro lado, ya lo creo. No veo mejor forma de espabilarse que explorar antes un poco el territorio más inmediato..., y después, lo que toque.
      Me alegra que este post te haya gustado. Opino que el mejor cumplido para alguien que escribe erótica es que le digan que uno de sus relatos es excitante. ¡Muchas gracias!
      Hasta pronto.
      Un abrazo.

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  2. Buenas tardes arañita buen post
    El amanecer es un gran momento para tener un encuentro sexual la hora de la siesta después de la ducha o durante la misma en fin no hay mal momento para redescubrir los rincones de tu pareja :-@

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    1. Buenas tardes, Set.
      Gracias por leerme con tanto interés. Parece ser que, en general, preferimos mantener una relación sexual a primera hora de la mañana que continuar durmiendo un rato más. Según interpreto yo este dato, eso quiere decir que gozamos de una estupenda salud sexual.
      ¡Ah, benditos sean esos rincones que dices!
      Un abrazo.

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  3. Olé,olé y olé, ya era hora de que escribieses un post en condiciones, y no esos de extraterrestres con tres tetas y lagartos.
    Estoy con Anónimo y Set, es buenísimo tener sexo por la mañana para tener un buen día.
    Me ha gustado mucho el post. Una pena que no haya aparecido la piel del cordero.
    Un saludo a todos.

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    1. Buenas tardes, Capricornio.
      ¡Genial que te guste!, pero tienes que entender que hay personas, entre las cuales me incluyo, que adoran la fantasía aplicada al relato erótico. Y yo estoy aquí para complacer al lector..., en este caso, a ti.
      Y no, no es piel de cordero, sino de oveja, beeee, beeee...
      Gracias por comentar.
      Un abrazo.

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  4. Esty deacuerdo con todos,empezar el día después de un encuentro con tu pareja aparte de relajarte y levantarte feliz te hace afrontar el día de otra manera y si encima no tienes que ir a trabajar es la repera,estos relatos levantan el ánimo a cualquiera

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    1. Buenas tardes, Tere.
      ¡Bien dicho!, cuando no tienes que ir a trabajar, ciertos aspectos matutinos se saborean más despacio y eso es, cómo tú bien dices:¡La repera!
      Oye, y que sepas que me encanta que este relato sirva para levantarte el ánimo.
      Gracias por comentar.
      Un abrazo.

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  5. Muy buen post araña!
    Hay que aprovechar cada momento del día,y si nada más despertarte tienes la oportunidad de tener a alguien a tu lado y además,poder practicar sexo para espabilarte,no encuentro una mejor forma de hacerlo.
    Seguro que cuando vuelva a sonar la canción de la alarma,recordaremos ese despertar y no la terminaremos odiando como a l mayoría de alarmas,o por lo menos en mi caso!!Asiq a por todos los asaltos que se pueda!
    Un saludo!

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    1. Buenos días, Dama.
      ¡Ese es el espíritu! Tienes razón al decir que tal vez así adoremos el sonido de la alarma del despertador. La asociación música- sexo funciona de miedo. Además, mejor aliarse con el amanecer y antes de un buen desayuno practicar algo de ejercicio...
      ¡Me encanta que te haya gustado el post!
      Gracias por el comentario.
      Un abrazo.

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